jueves, 26 de mayo de 2016

ADMINISTRACIÓN AMBIENTAL DE LA EMPRESA.

"ADMINISTRACIÓN SUSTENTABLE EN MÉXICO."

La administración sustentable en México es una herramienta para fomentar el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales así como parar y revertir los efectos causados por el deterioro del medio ambiente a través de la aplicación de medidas enfocadas al desarrollo sustentable.


En México existe el programa de administración sustentable (PAS) que es una herramienta de la oficialía mayor para compartir el compromiso de la SEMARNAT de promover y fomentar el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales para disminuir el impacto negativo sobre el medio ambiente, sus objetivos son:
  1. Dsiminuir el impacto negativo sobre el medio ambiente de nuestras actividades cotidianas laborales.
  2. Incorporar criterios ambientales en las politicas y procedimientos administrativos.
  3. Lograr un consumo optimo de energia electrica, agua, papel y materiales de oficina, asi como el manejo adecuado de los desperdicios.
  4. Fomentar una responsabilidad ambiental en todos y cada uno de los empleados.

PENSAMIENTO AMBIENTALISTA.

  • El pensamiento ambientalista emerge como un concepto reintegrador, adquiere su sentido propio en un contexto y un presente.
  • Es un concepto cuya consistencia teórica, ética y estratégica trascienden a todo pensamiento originario, que se desprende de procesos que en su inercias y su sinergias negativas han encontrado un limite.
  • Representa un limite donde emerge el ambiente como un saber nuevo y diferente, donde se define el pensamiento ambiental en el campo de externalidad y negatividad de la racionalidad de la modernidad.
  • La problemática ambiental tal como se plantea hoy día no siempre ha existido. Aunque las reflexiones sobre el universo, el cosmos, y la relación entre el ser humano y la naturaleza son antiguas, la forma de plantearlas en termino de riesgo, de contaminación, de recursos no renovable, de biodiversidad, de desarrollo sostenible o aun de atenuación y/o de adaptación a los cambios climáticos, es sumamente contemporánea. Estos temas relevantes hoy en día provienen en parte de los desarrollos de las ciencias naturales pero también de procesos sociohistóricos que resultan de una larga evolución histórica que no es neutra.

EL MODELO DE COMPETITIVIDAD SISTÉMICA DEL DESARROLLO EN LA EMPRESA (IFA).

El nuevo paradigma es la competitividad sistémica sustentable. Ante los retos que imponen la globalización y la hiper-competencia, debemos formar y desarrollar el capital sistémico, esta tarea implica promover la eficiencia y la modernización de las empresas, así como su entorno meso-económico, macro-económico.  Este modelo requiere de tres partes:
1.    Una estrategia de crecimiento equilibrado que considere los motores externo e interno.
2.    Una estrategia de industrialización tridimensional.
3.    Una política de competitividad sistémica que desarrolle los seis niveles y los 10 capitales de la competitividad.


“Los seis círculos de la competitividad y el decálogo de la competitividad del desarrollo”
Ante la realidad de la globalización, no existe otra opción que salir al mercado, tanto local como internacional, con los suficientes recursos para entrar en el nuevo juego. Este nuevo juego demanda empresas, sectores, regiones y países competitivos con sustentabilidad, lo que ha dado lugar al nuevo enfoque de competitividad sistémica. Para llevar a cabo el análisis sistémico, es necesario distinguir seis niveles y, dentro de ellos, diez capitales sostenidos por sus respectivos diez pilares de la competitividad sistémica.
Desde tal enfoque, los 6 niveles o círculos de competitividad son:
1)    La competitividad microeconómica o a nivel de empresa es el punto de partida de la competitividad sistémica. Son las empresas que inicial y finalmente tienen que enfrentar la hipercompetencia global en los mercados locales. Esto requiere de un nuevo modelo de gestión empresarial basado en empresas competitivas sustentables que sean inteligentes en la organización, flexibles en la producción y ágiles en la comercialización, atributos indispensables para enfrentar los tres impulsores de la nueva economía del siglo XXI: la era del conocimiento, el cambio continuo y la globalización de los mercados. En este contexto, se requiere de empresas flexibles con capacidad y velocidad de respuesta al cambio apoyado con trabajadores del conocimiento multivalente o multihabilidades, que permitan formar el capital intelectual de aprendizaje e innovación continuos de la empresa. La competitividad microeconómica requiere así de la formación de dos capitales: empresarial y laboral.

2)    La competitividad mesoeconómica o a nivel sectorial requiere de un nuevo modelo industrial y productivo soportado por tres capitales fundamentales:
2)
El Capital Organizacional que permite generar las economías de la aglomeración (a diferencia de las economías de escala en la era de la producción masiva) basada en la articulación productiva entre empresas a través de cadenas empresariales; entre empresas de diferentes sectores que forman los conglomerados productivos o clusters (agrupación de empresas e instituciones relacionadas entre sí, pertenecientes a un mismo sector o segmento de mercado, que se encuentran próximas geográficamente y que colaboran para ser más competitivos, por tanto, son una herramienta de competitividad basada en la cooperación de sus miembros),  y entre comunidades y ciudades que forman los polos regionales de desarrollo.
·         El Capital Logístico que permite el desarrollo de la competitividad a través de la integración de ejes de infraestructura integrales en sus tres dimensiones: transporte multimodal, telecomunicaciones y energía.

·         El Capital Intelectual que es el nuevo factor de competitividad en la era del conocimiento y que requiere ir más allá del concepto tradicional de desarrollo científico y tecnológico, para enfocar éste en la capacidad creativa sistémica para promover la innovación en los diferentes campos, a través de un Sistema Nacional de Innovación apoyado en nuevos enfoques de educación (tanto formal como en la empresa) que enfaticen el “aprender a aprender”, el “aprender a emprender” y el “aprender haciendo” en los propios procesos del trabajo productivo.
·
3)    La competitividad macroeconómica va más allá de la estabilización de precios y se manifiesta en dos vertientes fundamentales: la dinámica macroeconómica, esto es, las variables que determinan el crecimiento pleno y sostenido a mediano plazo y la eficiencia macroeconómica caracterizada por las variables determinantes de los costos-precios a nivel de empresas.
3)
·         La dinámica macroeconómica o del crecimiento pleno y sostenido la podemos representar en lo que hemos llamado el Diamante de las Palancas del Crecimiento: los índices de acumulación de capital (inversión/PIB) y de ahorro interno (que determinan la brecha ahorro-inversión y la necesidad de ahorro externo) y por otra parte el índice de innovación que determina el crecimiento de la productividad y el coeficiente o índice tributario que es la capacidad de inversión pública (no inflacionaria) del gobierno para el desarrollo de los capitales logístico, organizacional e intelectual.

·         La eficiencia macroeconómica es clave para la competitividad de las empresas (nivel microeconómico) y son cuatro variables las fundamentales: el tipo de cambio real competitivo que es, sin duda alguna, la variable individual más determinante de la competitividad macroeconómica y afecta a la economía en los precios relativos de los bienes comerciables y no comerciables. Un tipo de cambio real apreciado o sobrevaluado y altamente inestable es el obstáculo mayor para el desarrollo de la competitividad de cualesquier modelo económico e industrial. Una economía innovadora que genera productividad creciente puede enfrentar la cancelación de su competitividad por la apreciación cambiaria y frenar el propio proceso de crecimiento, y en los casos de Durango Competitivo “enfermedad holandesa4” como el de México y Venezuela en el 2000-2001, pueden no sólo destruir sino cancelar su capacidad competitiva. De aquí, la necesidad de un tipo de cambio real competitivo de manera permanente para poder planear la asignación de recursos en la economía y el desarrollo de un modelo industrial competitivo y esto implica en el nuevo contexto de la globalización un régimen de tipo de cambio flexible pero administrado que garantice la competitividad del tipo de cambio real Por otra parte, se requiere un sistema financiero y fiscal competitivos que permitan la disponibilidad de financiamiento, plazos y tasas de interés competitivas internacionalmente así como regímenes fiscales que den certidumbre y confianza a los inversionistas al tiempo que establece tasas impositivas similares a la de los socios comerciales y costos de transacción bajos en la operación fiscal. Finalmente, un crecimiento sostenido y estable de la demanda agregada es fundamental para mantener una utilización aceptable de la capacidad de producción de las plantas productivas, pues los procesos de “pare y siga” en donde crece 10% la demanda agregada y se reduce a 0%, obliga a las empresas a trabajar con niveles muy bajos de su capacidad y elevar sus costos de producción fijos unitarios sacando los de la competencia internacional. En este contexto, la competitividad macroeconómica va más allá del tradicional y aún presente enfoque en México y América Latina de una macroeconómica de estabilización que descuida las otras variables estratégicas de la competitividad macroeconómica, en especial el tipo de cambio real y la tasa de interés activa real.

4)    La competitividad internacional o externa se refiere al modelo de apertura y la formación del capital comercial. Esto es, México tiene acuerdos de libre comercio con 31 países en 3 continentes pero concentra su comercio internacional en casi un 90% con los Estados Unidos, por lo que la utilización del potencial comercial que ha generado la política de comercio exterior esta “sub-utilizada” y requiere de una estrategia de inserción y promoción más activas de las empresas mexicanas en estos países. La Competitividad Internacional implica no solamente acuerdos de libre comercio sino programas preventivos ante prácticas de competencia desleal muy común en el mundo actual y del contrabando que es un fenómeno de auto dumping que puede cancelar el crecimiento competitivo de nuestra propia industria en México. En este contexto, la competitividad internacional implica un modelo de apertura eficiente con un programa de defensa de la competencia desleal y formación de capital comercial.
4)
5)    Capital institucional y gubernamental, se refiere al modelo de gestión gubernamental y estado de derecho que son determinantes del entorno de la competitividad de las empresas. Un gobierno con calidad e inteligente que provee los servicios públicos y el fomento económico y social a través de políticas públicas eficaces y eficientes, en un esquema desburocratizado, transparente y que opera con simplificación administrativa. Esto es lo que forma el capital gubernamental de una sociedad moderna. El estado de derecho se sustenta en la formación y desarrollo del capital institucional de una sociedad y se caracteriza por tres elementos fundamentales: reglas del juego claras (leyes y reglamentos), organizaciones transparentes (instituciones propiamente dichas) y un sistema de vigilancia que haga cumplir las reglas del juego con transparencia, eficacia y con los mínimos costos de transacción. Tanto en México como en América Latina se carece de una economía institucional de mercado fundamentada en un estado de derecho y que frena la eficiencia y competitividad de las empresas en los mercados bancario-financiero, laboral y de bienes y servicios, en donde no existe un nuevo marco legal a la altura de la nueva economía global. De aquí la importancia de desarrollar los capitales institucional y gubernamental para la competitividad de la economía y las empresas.
5)
6)    La competitividad a nivel político- social se sustenta en la formación del capital social que es la confianza. Un crecimiento económico insuficiente, con baja capacidad de generación de empleos productivos y bien remunerados genera finalmente marginación social, inestabilidad política y problemas de gobernabilidad, que se convierte en un círculo vicioso, pues la falta de inversión y la creación de nuevas empresas es fundamental para crear empleos productivos, pero aquellas no pueden realizarse en un entorno de elevada delincuencia e inseguridad pública, factores e índices que determinan la movilidad de las empresas en la nueva economía de la hipercompetencia global. De aquí la importancia de avanzar en la región latinoamericana en lo que podríamos llamar una democracia plena, esto es, pasar de la democracia electoral a la democracia parlamentaria y participativa, que permita consensar en lo fundamental y establecer los acuerdos políticos básicos para el cambio institucional. De aquí la importancia de formar el capital social en nuestros países. Por ello, para hacer frente a la nueva economía y al nuevo mundo de los negocios, es preciso contar con un enfoque de competitividad sistémica, en sus seis niveles y diez capitales; pero sobre todo bajo el objetivo de construir y desarrollar los diez pilares de la competitividad.

La empresa competitiva sustentable tipo IFA

Para competir exitosamente, tanto a nivel de cluster como de polo o región, es indispensable contar (a nivel micro) con empresas tipo IFA. Una empresa IFA cuenta con tres características (indicadores):





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