"ADMINISTRACIÓN SUSTENTABLE EN MÉXICO."
La administración sustentable en México es una herramienta para fomentar el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales así como parar y revertir los efectos causados por el deterioro del medio ambiente a través de la aplicación de medidas enfocadas al desarrollo sustentable.

En México existe el programa de administración sustentable (PAS) que es una herramienta de la oficialía mayor para compartir el compromiso de la SEMARNAT de promover y fomentar el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales para disminuir el impacto negativo sobre el medio ambiente, sus objetivos son:
- Dsiminuir el impacto negativo sobre el medio ambiente de nuestras actividades cotidianas laborales.
- Incorporar criterios ambientales en las politicas y procedimientos administrativos.
- Lograr un consumo optimo de energia electrica, agua, papel y materiales de oficina, asi como el manejo adecuado de los desperdicios.
- Fomentar una responsabilidad ambiental en todos y cada uno de los empleados.
PENSAMIENTO AMBIENTALISTA.
- El pensamiento ambientalista emerge como un concepto reintegrador, adquiere su sentido propio en un contexto y un presente.
- Es un concepto cuya consistencia teórica, ética y estratégica trascienden a todo pensamiento originario, que se desprende de procesos que en su inercias y su sinergias negativas han encontrado un limite.
- Representa un limite donde emerge el ambiente como un saber nuevo y diferente, donde se define el pensamiento ambiental en el campo de externalidad y negatividad de la racionalidad de la modernidad.
- La problemática ambiental tal como se plantea hoy día no siempre ha existido. Aunque las reflexiones sobre el universo, el cosmos, y la relación entre el ser humano y la naturaleza son antiguas, la forma de plantearlas en termino de riesgo, de contaminación, de recursos no renovable, de biodiversidad, de desarrollo sostenible o aun de atenuación y/o de adaptación a los cambios climáticos, es sumamente contemporánea. Estos temas relevantes hoy en día provienen en parte de los desarrollos de las ciencias naturales pero también de procesos sociohistóricos que resultan de una larga evolución histórica que no es neutra.
EL MODELO DE COMPETITIVIDAD SISTÉMICA DEL DESARROLLO EN LA EMPRESA (IFA).
El nuevo paradigma es
la competitividad sistémica sustentable. Ante los retos que imponen la
globalización y la hiper-competencia, debemos formar y desarrollar el capital
sistémico, esta tarea implica promover la eficiencia y la modernización de las
empresas, así como su entorno meso-económico, macro-económico. Este modelo requiere de tres partes:
1.
Una estrategia de crecimiento
equilibrado que considere los motores externo e interno.
2.
Una estrategia de industrialización
tridimensional.
3.
Una política de competitividad
sistémica que desarrolle los seis niveles y los 10 capitales de la
competitividad.
“Los
seis círculos de la competitividad y el decálogo de la competitividad del desarrollo”
Ante
la realidad de la globalización, no existe otra opción que salir al mercado,
tanto local como internacional, con los suficientes recursos para entrar en el
nuevo juego. Este nuevo juego demanda empresas, sectores, regiones y países
competitivos con sustentabilidad, lo que ha dado lugar al nuevo enfoque de
competitividad sistémica. Para llevar a cabo el análisis sistémico, es
necesario distinguir seis niveles y, dentro de ellos, diez capitales sostenidos
por sus respectivos diez pilares de la competitividad sistémica.
Desde
tal enfoque, los 6 niveles o círculos de competitividad son:
1) La competitividad microeconómica o a nivel de empresa
es el punto de partida de la competitividad sistémica. Son las empresas que
inicial y finalmente tienen que enfrentar la hipercompetencia global en los
mercados locales. Esto requiere de un nuevo modelo de gestión empresarial
basado en empresas competitivas sustentables que sean inteligentes en la
organización, flexibles en la producción y ágiles en la comercialización,
atributos indispensables para enfrentar los tres impulsores de la nueva
economía del siglo XXI: la era del conocimiento, el cambio continuo y la
globalización de los mercados. En este contexto, se requiere de empresas
flexibles con capacidad y velocidad de respuesta al cambio apoyado con
trabajadores del conocimiento multivalente o multihabilidades, que permitan
formar el capital intelectual de aprendizaje e innovación continuos de la
empresa. La competitividad microeconómica requiere así de la formación de dos
capitales: empresarial y laboral.
2) La competitividad mesoeconómica o a nivel sectorial
requiere de un nuevo modelo industrial y productivo soportado por tres
capitales fundamentales:
2)
El Capital Organizacional que permite generar las economías de
la aglomeración (a diferencia de las economías de escala en la era de la
producción masiva) basada en la articulación productiva entre empresas a través
de cadenas empresariales; entre empresas de diferentes sectores que forman los
conglomerados productivos o clusters (agrupación de empresas e instituciones
relacionadas entre sí, pertenecientes a un mismo sector o segmento de mercado,
que se encuentran próximas geográficamente y que colaboran para ser más
competitivos, por tanto, son una herramienta de competitividad basada en la
cooperación de sus miembros), y entre
comunidades y ciudades que forman los polos regionales de desarrollo.
·
El Capital Logístico que permite el
desarrollo de la competitividad a través de la integración de ejes de
infraestructura integrales en sus tres dimensiones: transporte multimodal,
telecomunicaciones y energía.
·
El Capital
Intelectual que
es el nuevo factor de competitividad en la era del conocimiento y que requiere
ir más allá del concepto tradicional de desarrollo científico y tecnológico,
para enfocar éste en la capacidad creativa sistémica para promover la
innovación en los diferentes campos, a través de un Sistema Nacional de
Innovación apoyado en nuevos enfoques de educación (tanto formal como en la
empresa) que enfaticen el “aprender a aprender”, el “aprender a emprender” y el
“aprender haciendo” en los propios procesos del trabajo productivo.
·
3) La competitividad macroeconómica va más allá de la estabilización de precios y
se manifiesta en dos vertientes fundamentales: la dinámica macroeconómica, esto
es, las variables que determinan el crecimiento pleno y sostenido a mediano
plazo y la eficiencia macroeconómica caracterizada por las variables
determinantes de los costos-precios a nivel de empresas.
3)
·
La dinámica macroeconómica
o
del crecimiento pleno y sostenido la podemos representar en lo que hemos
llamado el Diamante de las Palancas del Crecimiento: los índices de acumulación
de capital (inversión/PIB) y de ahorro interno (que determinan la brecha
ahorro-inversión y la necesidad de ahorro externo) y por otra parte el índice
de innovación que determina el crecimiento de la productividad y el coeficiente
o índice tributario que es la capacidad de inversión pública (no inflacionaria)
del gobierno para el desarrollo de los capitales logístico, organizacional e
intelectual.
·
La eficiencia
macroeconómica
es clave para la competitividad de las empresas (nivel microeconómico) y son
cuatro variables las fundamentales: el tipo de cambio real competitivo que es,
sin duda alguna, la variable individual más determinante de la competitividad
macroeconómica y afecta a la economía en los precios relativos de los bienes
comerciables y no comerciables. Un tipo de cambio real apreciado o sobrevaluado
y altamente inestable es el obstáculo mayor para el desarrollo de la
competitividad de cualesquier modelo económico e industrial. Una economía
innovadora que genera productividad creciente puede enfrentar la cancelación de
su competitividad por la apreciación cambiaria y frenar el propio proceso de
crecimiento, y en los casos de Durango Competitivo “enfermedad holandesa4” como
el de México y Venezuela en el 2000-2001, pueden no sólo destruir sino cancelar
su capacidad competitiva. De aquí, la necesidad de un tipo de cambio real
competitivo de manera permanente para poder planear la asignación de recursos
en la economía y el desarrollo de un modelo industrial competitivo y esto
implica en el nuevo contexto de la globalización un régimen de tipo de cambio
flexible pero administrado que garantice la competitividad del tipo de cambio
real Por otra parte, se requiere un sistema financiero y fiscal competitivos
que permitan la disponibilidad de financiamiento, plazos y tasas de interés
competitivas internacionalmente así como regímenes fiscales que den certidumbre
y confianza a los inversionistas al tiempo que establece tasas impositivas
similares a la de los socios comerciales y costos de transacción bajos en la
operación fiscal. Finalmente, un crecimiento sostenido y estable de la demanda
agregada es fundamental para mantener una utilización aceptable de la capacidad
de producción de las plantas productivas, pues los procesos de “pare y siga” en
donde crece 10% la demanda agregada y se reduce a 0%, obliga a las empresas a
trabajar con niveles muy bajos de su capacidad y elevar sus costos de
producción fijos unitarios sacando los de la competencia internacional. En este
contexto, la competitividad macroeconómica va más allá del tradicional y aún
presente enfoque en México y América Latina de una macroeconómica de
estabilización que descuida las otras variables estratégicas de la
competitividad macroeconómica, en especial el tipo de cambio real y la tasa de
interés activa real.
4) La competitividad internacional o externa se refiere
al modelo de apertura y la formación del capital comercial. Esto es, México
tiene acuerdos de libre comercio con 31 países en 3 continentes pero concentra
su comercio internacional en casi un 90% con los Estados Unidos, por lo que la
utilización del potencial comercial que ha generado la política de comercio
exterior esta “sub-utilizada” y requiere de una estrategia de inserción y
promoción más activas de las empresas mexicanas en estos países. La
Competitividad Internacional implica no solamente acuerdos de libre comercio
sino programas preventivos ante prácticas de competencia desleal muy común en
el mundo actual y del contrabando que es un fenómeno de auto dumping que puede
cancelar el crecimiento competitivo de nuestra propia industria en México. En
este contexto, la competitividad internacional implica un modelo de apertura
eficiente con un programa de defensa de la competencia desleal y formación de
capital comercial.
4)
5) Capital institucional y gubernamental, se refiere al
modelo de gestión gubernamental y estado de derecho que son determinantes del
entorno de la competitividad de las empresas. Un gobierno con calidad e
inteligente que provee los servicios públicos y el fomento económico y social a
través de políticas públicas eficaces y eficientes, en un esquema
desburocratizado, transparente y que opera con simplificación administrativa.
Esto es lo que forma el capital gubernamental de una sociedad moderna. El
estado de derecho se sustenta en la formación y desarrollo del capital
institucional de una sociedad y se caracteriza por tres elementos
fundamentales: reglas del juego claras (leyes y reglamentos), organizaciones
transparentes (instituciones propiamente dichas) y un sistema de vigilancia que
haga cumplir las reglas del juego con transparencia, eficacia y con los mínimos
costos de transacción. Tanto en México como en América Latina se carece de una
economía institucional de mercado fundamentada en un estado de derecho y que
frena la eficiencia y competitividad de las empresas en los mercados
bancario-financiero, laboral y de bienes y servicios, en donde no existe un
nuevo marco legal a la altura de la nueva economía global. De aquí la
importancia de desarrollar los capitales institucional y gubernamental para la
competitividad de la economía y las empresas.
5)
6) La competitividad a nivel político- social se sustenta en la
formación del capital social que es la confianza. Un crecimiento económico
insuficiente, con baja capacidad de generación de empleos productivos y bien
remunerados genera finalmente marginación social, inestabilidad política y
problemas de gobernabilidad, que se convierte en un círculo vicioso, pues la
falta de inversión y la creación de nuevas empresas es fundamental para crear
empleos productivos, pero aquellas no pueden realizarse en un entorno de
elevada delincuencia e inseguridad pública, factores e índices que determinan
la movilidad de las empresas en la nueva economía de la hipercompetencia
global. De aquí la importancia de avanzar en la región latinoamericana en lo
que podríamos llamar una democracia plena, esto es, pasar de la democracia
electoral a la democracia parlamentaria y participativa, que permita consensar
en lo fundamental y establecer los acuerdos políticos básicos para el cambio
institucional. De aquí la importancia de formar el capital social en nuestros
países. Por ello, para hacer frente a la nueva economía y al nuevo mundo de los
negocios, es preciso contar con un enfoque de competitividad sistémica, en sus
seis niveles y diez capitales; pero sobre todo bajo el objetivo de construir y
desarrollar los diez pilares de la competitividad.
La empresa competitiva
sustentable tipo IFA
Para competir exitosamente, tanto a nivel de cluster como
de polo o región, es indispensable contar (a nivel micro) con empresas tipo
IFA. Una empresa IFA cuenta con tres características (indicadores):















